HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE. Y si son Narcisistas, ¿también?

Actualizado: mar 24

Muchas veces el cuarto mandamiento ha sido malinterpretado y mal utilizado por las personas, especialmente por los padres que cometen cierto tipo de abuso sobre los hijos, lo que ha provocado muchísima confusión en los hijos y en generaciones enteras dentro de sistemas familiares narcisistas.



Petrus Christus o Petrus Cristus (Baarle-Hertog, c. 1410/1415-Brujas, c. 1475/1476)


La Biblia es uno de los libros más importantes en la historia de la humanidad. En la Biblia se describen pasajes de la historia de la humanidad, antes y después de Cristo. Uno de los pasajes más importantes, es la historia de los diez mandamientos de la Ley de Dios descrita a través del relato de Moisés y cómo Yahvé le dictó los mandamientos de la ley de Dios que comunicaría al pueblo de Israel. También el código de Hammurabi fue dictado al Rey, mismo que inscribió en arcilla en escritura cuneiforme.


Tanto los diez mandamientos de la ley de Dios dictados a Moisés, como el código de Hammurabi fueron inspirados, sin embargo, en el caso de los mandamientos de la ley de Dios, se trata leyes específicas que tienen que ver con el respeto a Dios y a los demás, incluyendo a los padres. El cuarto mandamiento se describe así: “honrarás a tu padre y a tu madre”.

A pesar de que parece muy claro el mandamiento, es tan confuso como no suena. Honrarás viene de la palabra latina honorare, que tiene que ver con el honor de una persona. Honrar significa brindar tributo y respeto a una persona, así es que un hijo que no brinda tributo y respeto a sus padres estaría infringiendo el cuarto mandamiento de la ley de Dios.


¿Pero qué pasa cuando los padres son negligentes, hacen daño, sabotean las relaciones de sus hijos, roban, violan, hacen daño, intoxican o maltratan a los hijos y además presentan rasgos del trastorno de la personalidad narcisista?


Pues entonces viene el perdón, tenemos que perdonar para sanar. Pero si estos dos puntos: 1.honrar a los padres y 2. perdonar a los padres si se sobrepasan y hacen daño a los hijos, son malinterpretados de manera tácita por parte de los hijos, entonces se estaría cayendo en la psico dependencia abusiva provocada por la malinterpretación de la misma ley de Dios. El presente artículo trata de cómo interpretar tanto las leyes de la ley de Dios como el concepto del perdón cuando los padres hacen daño a los hijos.


Primero que nada me gustaría comenzar por recalcar que todos los padres son imperfectos, así como nosotros somos imperfectos. En este sentido, este artículo hablará de la encrucijada de diferenciar cuando los padres son personas abusivas, que ejercen algún tipo o han ejercido un tipo de daño más allá de los defectos de caracter que todos los seres humanos presentan, y que presentan imperfecciones en el proceso de educación de los hijos que es tan complicado, de aquellas ocasiones en que existe un abuso mayor, constante y profundo, como en el caso de un padre o una madre con rasgos o con el Trastorno Narcisista de la Personalidad.


Hablaremos entonces y nos enfocaremos específicamente a los casos de abuso de los padres sobre los hijos, y para entender qué es abuso, a continuación propongo como guía una escala tóxica en la relación de padres e hijos, con el fin de tener un marco de entendimiento sobre el cual me gustaría explicar las consecuencias del abuso, y el error profundo de malinterpretar el cuarto mandamiento de la ley de Dios en estos casos límite. Es importante entender la diferencia entre un padre tóxico o un padre con un trastorno narcisista por lo que recomiendo el libro Matriarcado Narcisista para poder ahondar en el entendimiento del trastorno presente en alguno de los padres o en los dos.


Este artículo, al igual que todos los artículos en esta página, están enfocados en los padres que presentan rasgos o la enfermedad del Trastorno Narcisista de la Personalidad o TNP, que es ciertamente una enfermedad incluída en el DSM-5. Para fines prácticos, los padres tóxicos conforman un grupo de padres que abusan de sus hijos, ya sea consciente o inconsciente, por lo que en este artículo los padres tóxicos son considerados como personas que enferman a sus hijos y por lo tanto el cuarto mandamiento de la Ley de Dios judeo-cristiana debería tener su interpretación puntual al respecto:



Tabla 1: Toxicología de la personalidad de Padres e hijos



Nos enfocaremos a tratar a entender cómo debería entenderse, desde mi punto de vista, el precepto de honrar a los padres cuando estos presentan actitudes y acciones desde la escala tóxica 70 a la 200 en la Tabla 1. Para muchas personas y para muchos hijos, no será nada complicado entender que cuando un padre trata, por ejemplo, de sabotear las relaciones personales o sentimentales de sus hijos, debe entenderse como una intrusión y hasta un abuso directo, por lo que se opta por poner un poco de distancia entre los padres e hijos por un tiempo, o simplemente no tocar el tema y no pasa nada, asunto arreglado. Sin embargo para los padres que presentan los rasgos en la escala 70 en adelante, debido a que existe toxicidad evidente por parte de los padres, o posiblemente presenten el trastorno de la personalidad narcisista, el asunto se torna más complicado de lo que uno imaginaría.


Los mandamientos de la Ley de Dios en el caso de una madre o un padre narcisista, serán usados en contra de los hijos de forma desmedida, e incluso los adoctrinarán al hijo para que no pueda ni siquiera poner en contexto dicho mandamiento, e imposibilitar cualquier intento de otro tipo de interpretación si esta interpretación pudiera ir en contra de la sumisión que merecen a los padres pues así lo manda la Ley de Dios.


El padre o la madre narcisista son personas que ejerce abuso psicológico o incluso hasta físico en todos los casos. No hay escapatoria. Para aquellas familias que no son creyentes, se usarán código de respeto, silencio y sumición ante los padres y el sistema de familia a toda costa con el propósito principal de establecer una jerarquía de poder absoluto y control sobre los hijos, ya sea física, emocional o psicológica, por el resto de sus vidas.


Cuando un padre o una madre narcisista abusan de los hijos mediante actitudes y acciones enlistadas en la escala 70 a 200 de la Tabla 1, no se trata de defectos de carácter, se trata de abuso y tiene que ser tratado desde la perspectiva del abuso de un padre sobre un hijo. Además, se debe descartar si el padre o la madre son simplemente personas que fueron abusadas y que ahora abusan de sus hijos, o si posiblemente desarrollaron la enfermedad del Trastorno Narcisista de la Personalidad y sus acciones se deban a un Trastorno presente en alguno de los padres o en ambos.


En el caso cuando el Trastorno TNP está presente en los padres y estos muestran actitudes tóxicas o abusivas, el hijo invariablemente crecerá en un ambiente de abuso psicológico en todos los casos y su sistema de creencias estará determinado por la manipulación constante de los padres, lo que derivará en el desarrollo del Síndrome de Estrés Postraumático Complejo en los hijos. Muchos estudios han encontrado que una de las consecuencias de haber sido abusados o criados por una madre o un padre narcisista por un largo período de tiempo,es el desarrollo del Síndrome de Estrés Postraumático Complejo, que a diferencia del No Complejo, este se da cuando el abuso ha sido prolongado.


Los padres narcisistas utilizarán la religión como una herramienta para controlar a sus hijos al utilizar frases como:


“Llorarás sangre cuando me muera por ser tan grosero”

“Qué esperanzas que yo hubiera tratado a mi padre como tú”

“Los hijos que no respetan a sus padres se irán al infierno”

“Nunca te irá bien en la vida por ser tan grosero”

"Los mandamientos hablan de la honra a los padres, si no lo haces, te condenas y quedarás maldito de por vida"

“Cómo es posible que creas en Dios cuando me tratas así”


Los padres narcisistas tal y como se ha dicho en otros artículos de este blog, son sumamente controladores, manipuladores, victimistas, y utilizan cualquier herramienta a su alcance con tal de controlar la vida de sus hijos y sus destinos. Cualquier acción por parte de los hijos por independizarse será atacada, saboteada y conflictuada a toda costa. Para los hijos de padres narcisistas desde que son muy pequeños, reinará la confusión interna y constante en sus vidas al encontrarse en una contradicción, ya que por un lado se presenta el deseo de rebelarse en contra del sistema de control, y por otro lado la culpabilidad que ese mismo deseo causa por considerarse como un mal hijo al tratar de rebelarse ante la madre o el padre que lo han dado todo por sus hijos.


Las luchas internas que se manifiestan en el hijo tras el abuso de los padres narcisistas, conducirán tarde o temprano al desarrollo de un PTSDC, o Síndrome de Estrés Postraumático Complejo, y que de no tratarse a tiempo conducirán a trastornos de depresión, incapacidad de pensamiento y juicio claro, incapacidad para tomar decisiones, servilismo patológico y sobre todo, una personalidad devaluada y angustiada.


El proceso del camino de sanación personal por parte de los hijos de padres narcisistas, requiere primero reconocer que existe un abuso, después, aprender acerca del sistema narcisista, entender el trastorno TNP, observar y aceptar los posibles trastornos presentes en la familia, crear un plan de salida del sistema, comenzar a poner límites, comenzar a distanciarse del sistema familiar, emprender un camino de sanación personal que lleve a la reconciliación del ser, incrementar la autoestima, y después practicar el perdón a través del entendimiento, del progreso personal y el eventual retorno al sistema familiar narcisista, pero aplicando muchos límites, y, eso sí, sólo cuando ya se ha obtenido una sanación profunda y entendimiento del sistema personal.


Uno de los puntos que pueden ser muy reconciliadores y sanadores será entender a profundidad el cuarto mandamiento bajo condiciones de abuso. El cuarto mandamiento, honrarás a tu padre y a tu madre debe ser explicado, en todos los casos de la vida diaria, pero sobre todo es importante interpretarlo cuando existe un sistema de abuso por parte de uno o los dos padres sobre los hijos para que no cause desconcierto y confusión.


En el caso de los changos voladores del sistema --los facilitadores de la madre o del padre narcisista-- el cuarto mandamiento estará siempre rigiendo la vida de los padres narcisistas que hayan usado el sistema de creencias bíblicas como herramienta de control, y sólo el chivo expiatorio podrá realmente interpretar el cuarto mandamiento de forma adecuada pues estará fuera de la toxicidad del sistema, y podrá de manera más fácil, entender que honrar a tu padre y a tu madre no significa permitirles que abusen de los hijos.


Otra forma de interpretar el cuarto mandamiento es ciertamente a través del respeto a los padres en todo momento, pero no desde una posición de sumisión ante un posible abuso. El honrar significa dar honor a los padres por lo que son y se merecen en el orden del amor y del sistema familiar, pero no significa ponerse en el lugar de los padres (parentificarse), permitiendo a los mismos colocarse como los acreedores morales o espirituales del sistema padre-hijo.


Honrar significa tratar de no cometer los mismos errores, ayudando en la medida de lo posible a las necesidades de los padres sin menoscabar la dignidad del hijo en la creación de su propia historia de vida.


Cuando existe un sistema de abuso, tanto narcisista, como psicológico, económico o físico, la vida y la salud mental de los hijos están por encima de cualquier inerpretación de los mandamientos, pues la vida y dignidad de los hijos está por encima de cualquier trastorno o abuso. Los hijos no están obligados a permitir abusos o ayudar a pesar de que los padres hayan experimentado una vida dura y complicada.


Muchos autores recomiendan el contacto cero para solucionar el conflicto y la encrucijada de la relación con un narcisista, y a veces como la única forma de escapar y sanar, y estoy de acuerdo casi en su totalidad, pero en lo personal, yo recomiendo, sí, salir del sistema de control y abuso, entender y sanar, (cuando un hijo entiende, éste sana, y cuando sana, entiende todavía más) por lo que ya para ese entonces el perdón no es necesario, pues no habrá nada que perdonar, sólo entender, comprender y tener compasión desde la caridad humana de un hijo sobre su padre o madre enfermos. Pero esto solo sucede cuando ya no estás en el círculo de abuso, sino, será imposible sanar.


¿Cómo podemos enojarnos con un paralítico por no poder caminar? Así mismo, ¿cómo enfadarse con el padre o la madre por padecer un trastorno? Imposible. Siempre y cuando el hijo ya no se encuentre en una situación de abuso podrá entender esta visión de sanación y entendimiento. Esto se dice fácil, pero lleva tiempo. Incluso entender esto desde el punto de vista lo más humanista posible, cuando se ha tenido una pareja narcisista, o se ha engendrado hijos con un narcisista, el perdón a través del entendimiento --es decir, el perdón que no se requiere ejercer porque todo ha sido entendido-- es posible, y sí se puede encontrar ese nuevo equilibro, eso sí, sin dejar ejercer límites en todo momento, sin dejar de poner la salud y la dignidad personal ante las embestidas narcisistas.


En el caso de las exparejas narcisistas sin que se tengan hijos de por medio, entonces el contacto cero no solo es recomendables sino indispensable, pero en el caso de la madre o el padre, el contacto cero es muy difícil y poco recomendable, sobre todo en países latinos en donde la calidez y los vínculos del sistema familiar son sumamente profundos e indispensable para el equilibrio mental y espiritual. Para esos casos, considero que es prudente analizar retornar a la madre o al padre poniendo límites, sin regatear en ningún momento la dignidad de los hijos y sin dejar de poner barreras y límites ante el abuso, pero tratando sobremanera de equilibrar y dar a las nuevas generaciones un sistema funcional para que lo usen como andamiaje y reconciliar al sistema familiar con sus futuras generaciones, vacíos enconos, limpios de rencores y de odios, pero sobre todo, para que no quede ningún remordimiento fundado o infundado que pudo haber sido provocado por un sistema familiar narcisista.


El mejor camino es el amor al sistema y el amor a los padres, poniendo los límites y el entendimiento necesarios para que nadie salga herido, eso es honrar a tu padre y a tu madre, abrazando tu pasado y proyectando lo mejor que tengas hacia el futuro, hacia las nuevas generaciones por venir.

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