EL PADRE DECAPITADO. EL ARQUETIPO DEL ESPOSO DE LA MADRE NARCISISTA.

En sistemas familiares narcisistas, para que exista un abusador, tendrá que existir un abusable y un colaborador del abuso (chango volador). Desde el punto de vista del arquetipo de la madre devoradora expuesto por Jung (2015) y el concepto de la Gran Madre más tarde desarrollado por Neumann (2009), la madre decapita al padre para formar una relación edípica con el hijo, y con respecto a la hija, cuando el padre es el narcisista, ésta desarrolla una relación elektrica (síndrome de Elektra) con el padre a quién defenderá de forma maternal y afectiva en algunos casos, y en otros replicará su tiranía.


Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 29 de septiembre de 1571-Porto Ércole, 18 de julio de 1610)


En el sistema matriarcal narcisista el esposo de la madre narcisista es opacado por su pareja desde el comienzo de su matrimonio. Es el esposo sin voz ni voto y que estará al servicio de la madre narcisista ya sea para procrear o simplemente como chango volador. Servirá para demostrar que la madre narcisista tiene un poder sobre la figura paternal y sobre el género masculino, y que desde un comienzo fue elegido para funcionar como suministro genético y generador de suministro narcisista. Será la figura maternal quien decapita al padre y devora a los hijos, sin que el padre castrado haga nada. Es el subyugado perfecto, el que da la otra mejilla, el que deja que las cosas se arreglen por sí solas y el que jamás pondrá a sus hijos antes que a la esclavitud sometedora de su esposa. Esta figura paternal omisa en el sistema familiar narcisista matriarcal, también ejercerá profundas heridas emocionales en los hijos, quienes se preguntarán: “¿por qué nuestro padre nunca hizo nada?”.

La omisión absoluta del padre para detener el abuso de la madre será recibido por los hijos con un sentimiento profundamente hiriente pero oculto, pues en el fondo, la madre no ama a sus hijos incondicionalmente, pero el padre tampoco, pues nunca detuvo el abuso de la madre y prefirió la sumisión a ella, antes que confrontar y enfrentarse a la esposa castrante.

El padre juega un rol doloroso dentro del sistema pues será la fuerza que nunca defendió del abuso a sus hijos, por el contrario, será el cómplice espectador, lo que generará en los hijos un trauma profundo, ya que la figura paterna confabuló para que el abuso se perpetrara. La figura paternal se inmoló, se dio en sacrificio a su esposa con la justificante de construir una familia funcional perfecta, por omisión, confort o por imagen.

Hoy en día, con la liberación femenina existen grandes controversias respecto a la madre dominante. De acuerdo con el doctor en psicología Jordan Peterson durante una entrevista que concedió acerca de la diferencia inequitativa de pagos para hombres y mujeres (Peterson, 2018) la figura del padre dominada por la esposa en un sistema familiar es altamente disfuncional y provoca grandes estragos en el sistema familiar y en la relación de pareja. Durante la entrevista que concedió acerca de la diferencia de ingresos de género a una cadena británica, el Dr. Jordan Peterson mencionó claramente que las mujeres que eligen a una pareja débil o inmadura generan parejas sumamente miserables y, por lo tanto, podemos inferir que crearán un sistema familiar miserable en la mayoría de los casos.

Cuando el padre es castrado frente a los hijos, las consecuencias serán mayúsculas para el desarrollo de la psique de los hijos cuando estos se conviertan en adultos. En caso de que los hijos no se revelen en contra del sistema a una edad temprana, es probable que el sistema narcisista matriarcal con un padre castrado produzca hijos “niñores”, es decir, hijos que serán altamente codependientes, inmaduros, incapaces de tomar decisiones ante un mundo complejo que requiere que todos los seres humanos maduren para tomar decisiones y ser capaces ultimadamente, de formar familias funcionales.

El padre castrado tiene una enorme responsabilidad como patriarca. Es la figura del padre quién deberá mostrar a los hijos cómo salir adelante y no permitir que nadie abuse de ellos. Para los hijos, el padre es la escuela viviente de la fuerza y tenacidad, mismas características que serán indispensables para que los hijos maduren de forma saludable, pero si el padre no logra transmitir esta fuerza de resiliencia ante sus hijos, estos, estarán dirigidos a obedecer a la madre devoradora, creando un enorme daño emocional y una gran confusión de cómo proceder ante los sistemas de abuso durante la convivencia con el sistema familiar, pero también dejarán una huella negativa para toda la vida.

Pero muchos se preguntarán ¿por qué?, ¿por qué causa tantos estragos que un padre no se imponga ante el abuso de la madre narcisista? De acuerdo con muchos autores como Freud (1908), la castración del padre por la madre significará la identificación edípica hacia la madre por parte de los hijos, y por parte de las hijas, un rechazo a la figura femenina, lo que puede generar desajustes en la psique de los hijos. Pero desde una perspectiva más práctica y menos psicoanalista, el observar que la fuerza jerárquica, que debería estar inclinada hacia el padre (en un sentido saludable de respeto y equilibrio en la pareja), se inclina hacia la madre y crea un matriarcado absolutista -en lugar de un patriarcado-matriarcado equilibrado- en dónde la madre narcisista lo domina todo, lo dicta todo, avala o rechaza todo, estruje, mortifica, intoxica y repara todo, producirá que se produzca un sistema familiar desequilibrado y disfuncional, en donde el padre castrado no dice nada, ni huye ni pelea o se defiende. Esto será sumamente, como ya lo dijimos, muy vergonzoso y doloroso para los hijos ya que, bajo la aparente bondad en la que se encubre el padre, tarde o temprano saldrá a la vista el trastorno, dejando al descubierto un sistema doblemente disfuncional.

El auto sacrificio del padre puede tener muchas razones claro está. Algunas más válidas que otras como las de el sacrificio supremo de su propia virilidad en pro de mantener a la familia unida. Y en algunos casos es loable, aceptable e incluso admirable, pero existe un “gran pero”. El padre debe de denunciar el abuso y validar frente a los hijos, que el abuso no es aceptable en ninguna circunstancia, aunque a veces, en ocasiones como en la que estamos describiendo, es transitable y manejable. Una cosa es dirigirse a los hijos diciendo “tenemos que estar unidos y lidiar con el problemón familiar de una madre narcisista” pero nunca decir “respeta a tu madre por que le debes respeto, aunque esté abusando de ti”. Lo mismo sucede en el sistema familiar narcisista patriarcal del cual publicaremos y profundizaremos en otro artículo, en donde la madre pide respeto absoluto ante el padre, aunque éste infrinja un abuso psicológico o físico en contra de sus hijos, lo cual en todos los casos será inaceptable.

Existen muchísimas situaciones muy complejas dentro de los sistemas familiares y cada caso es un universo de experimentos sociales, pero para todas estas complejidades, existe una máxima de decir lo correcto y hacer lo correcto. Y si bien a veces no es posible salir del sistema familiar por diversas razones y no se puede llegar al “contacto cero con la familia o el sistema”, existe siempre la ruta adecuada y el camino correcto: el padre debe proteger a sus hijos siempre, sin importar si el abuso proviene de la propia madre. No hay margen para matices. El padre y la madre se deben a sus hijos, y la protección de los vástagos en contra de cualquier abuso debe ser la prioridad máxima, todo lo demás, es, y deberá ser siempre sacrificable.

Referencias Bibliográficas


Freud, Sigmund (1908). Teorías sexuales infantiles, Tomo IX de las Obras Completas. Buenos Aires/Madrid: Amorrortu, 1980

Jung C. G. & Erich Neumann (2015). Analytical Psychology in Exile. The Correspondence of C. G. Jung and Erich Neumann. Princeton University Press & Philemon Foundation. ISBN 9780691166179.

Neumann, Erich (2009). La Gran Madre. Una fenomenología de las creaciones femeninas de lo inconsciente. Traducción Rafael Fernández de Maruri. Colección: Paradigmas. Rústica. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-9879-027-6.

Peterson, Jordan (2018). YouTube. Jordan Peterson vs The Gender Pay Gap https://www.youtube.com/watch?v=Xg2psply4no&t=333s

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