LA VERGÜENZA-RABIOSA DEL NARCISISTA.

El ataque utilizado cuando un narcisista se sabe descubierto. Lo peor que le puede pasar a un narcisista es ser descubierto por los demás. Lo peor que la víctima puede hacer, es mostrar que ha descubierto a su victimario.


Imagen: Frans Snyders (Amberes, 11 de noviembre de 1579 - Ibidem, 19 de agosto de 1657)


Uno de los procesos más interesantes, pero peligrosos, es mostrarle a un narcisista que lo has descubierto. Cuando la víctima descubre que su pareja, o su mejor amigo o amiga, o sus hermanos, o su mismo padre o madre son narcisistas, surge un deseo enorme por ir a decirles y gritar a los cinco vientos que los hemos descubierto, decirles que hemos descubierto los años de abuso, que hemos entendido sus juegos, sus triangulaciones, las campañas de desprestigio a nuestras espaldas, el gaslighting, la victimización falsa, etc. Es entendible que surja este deseo en la víctima. El deseo de ir a gritarles: “ya sé cómo se llama el virus mental que han usado todo este tiempo” o decirles simplemente “ya te descubrí, no soy yo el que estoy mal, eres tú quién ha manipulado la relación, la ha intoxicado, ha manipulado mi realidad, sentimientos y emociones, eres tú quién me ha provocado todos estos sentimientos de angustia, de baja autoestima, de no saber si era yo el que provocaba los problemas”, etc. es inmenso.


Pero por mucho que parezca que esa podría ser una alternativa viable, no lo es. Obviamente la carga emocional que traes acumulada dentro de ti por días, meses o años, desea salir por todos y cada uno de los poros de tu piel al descubrir que has sido manipulada o manipulado por años.

Descubrir que un narcisista ha echado a perder tus sueños, saboteado tus proyectos, intoxicado tus relaciones, será uno de los procesos más complejos y duros que puedes experimentar en tu vida, sin embargo, paradójicamente será uno de los momentos de alivio interior más elevado que hayas experimentado tal vez en los últimos meses o incluso años.


Entonces, la decisión es tuya. Podrás optar por liberar toda esa energía y furia al haberte sentido humillado, sobajado, menospreciado, abusado mediante agresión pasiva por años, confrontando al narcisista, o podrás optar por la opción del camino de la sanación personal.

A pesar de que parezca que debes optar por la primera opción como lo indican algunos expertos en procesos de sanación interior, en los casos de narcisismo se recomienda no confrontarlos. Será complicado contenerse, sobre todo cuando se ha descubierto sus procesos de manipulación, pero en el mediano y largo plazo será lo más sabio, y sin duda, la opción de la No Confrontación será el camino que te llevará a la recuperación de tu estima, tu paz interior y que ayudará a que recuperes tu amor propio.


Se requiere de muchísima inteligencia emocional por lo que se recomienda tomar cursos o investigar acerca del tema. No confrontar al victimario no significa que no debas ponerle freno y límites inmediatos al abuso. Se requiere tener un plan de salida en todos los casos de relaciones narcisistas por lo que se recomienda solicitar ayuda inmediata. Muchos terapeutas en la actualidad te dicen cómo detectar el abuso narcisista, pero omiten decirte cómo salir del sistema narcisista en el que te encuentras inmerso, por lo que recomendamos las lecturas ofrecidas en el libro Matriarcado Narcisista o cualquier otro que aborde el tema de cómo superar y sobrevivir a un sistema narcisista.


Ahora abordaremos las causas raíz por las cuales se explica por qué no se debe confrontar al narcisista. En primer lugar, porque para diagnosticar o identificar a un narcisista se requiere de tiempo, un análisis profundo y a un experto en temas de salud mental, ya sea un consejero profesional y entrenado en narcisismo, un psicólogo o una persona con licencia en temas de salud mental. Por otro lado, al confrontar a un narcisista nunca se obtendrá una reacción positiva. En ninguna circunstancia el narcisista recibirá tu "diagnóstico" de forma favorable. Si esperas que el narcisista ahora que lo descubriste reaccione empáticamente y diga: “….qué interesante!, tienes toda la razón, me descubriste. Trabajemos juntos en cómo puedo cambiar para ya no hacerte daño…..”, estás en un error. Eso no sucederá. Al contrario, comenzará a decir: “tú eres el narcisista”, "eres una persona horrible", "cómo te atreves a atacarme de esa forma", "ya ves... tenía razón en lo que había estado diciendo sobre ti", "eres hipersensible y un ser despreciable que te gusta herir a las personas que te aman", etc., etc.


Además, si lo delatas ante las personas a su alrededor, comenzará a acusarte que tú eres el quién está perpetrando en su contra, que eres una persona soberbia, falta de empatía, que estás abiertamente atacándolo, etc. etc. Recuerda que, si has estado en una relación narcisista, el abusador narcisista ha sido más astuto que tú desgraciadamente, o simplemente no estarías en la situación en la que te encuentras. Pero no te sientas culpable o menos inteligente que el narcisista. El narcisista ha desarrollado su astucia, sus estrategias, su triangulación, su autoestima deformada, su gaslighting, desde que era un adolescente y te lleva años de ventaja. Ahora que lo descubriste- por Dios -no esperes que cambie o comience a ser empático, no esperes que deje de ser manipulador, no esperes que de pronto deje de cruzar los límites que le has impuesto, por el contrario, iniciará el proceso que se conoce como el gaslighting de la vergüenza-rabiosa, y que se explica a continuación.


¿En qué consiste la vergüenza rabiosa?


Cuando alguien es descubierto en una mentira, la reacción natural de una persona sana es sentir pena, ruborizarse, pedir disculpas y tal vez incluso tratar de reparar el daño en caso de que éste haya ocurrido. Diversos estudios han mostrado que el proceso mediante el cual los seres humanos aprenden a engañar a los demás, comienza a la edad de los tres años, cuando el infante descubre que tiene la capacidad de decir una narrativa contraria a lo que siente o piensa en realidad. Sin embargo, es en el contexto del juego, en el kindergarten en dónde los niños comienzan a engañar a sus compañeros, entendiendo que no se genera un engaño inmoral o antiético. Enseñar a los niños a que entiendan que engañar a los demás en un contexto saludable como en el juego de las escondidas o cualquier otro tipo de juego, no es antisocial o moralmente erróneo, y será parte vital del crecimiento del niño en sus primeros años, pero es indispensable decirles que mentir para herir a alguien es reprobable. Los expertos en psicología infantil describen al proceso de aprender a "mentir" como un proceso saludable esencial para qué, en la etapa adulta, se detecte quién les está mintiendo y no ser tan crédulo. Es un proceso de supervivencia. En otras palabras, los especialistas hacen esta pregunta: ¿cómo vas a descubrir si alguien está mintiendo si no has aprendido la dinámica detrás del proceso de engaño?.


Para entender el proceso y motivación de la mentira en un niño saludable y el proceso y motivación de un narcisista, podríamos decir que el niño saludable muestra signos de vergüenza cuando es descubierto mintiendo fuera del contexto del juego, lo que significa que existe un grado alto de arrepentimiento. Este tipo de vergüenza provocada por un arrepentimiento sincero no estará presente en el narcisista, ya que el narcisista mostrará sólo un aparente arrepentimiento, una fachada ante los demás. A ese arrepentimiento superficial y falso se le puede llamar vergüenza-rabiosa, misma que es acompañada por un sentimiento de odio interno. Este odio interno se produce dentro del narcisista al haber sido descubierto in fraganti.


En el momento que alguien confronta a un narcisista o pone límites, es probable que éste actúe mostrando un “arrepentimiento” victimario, es decir, puede que actúe como víctima falsa de la persona que está poniéndole un límite, o puede que actúe usando una actitud de vergüenza disfrazada de arrepentimiento, misma que será en todos los casos, superficial y ficticia. Una vez que el narcisista determinó qué tipo de estrategia utilizará al haber sido descubierto, entonces vendrá la represalia.


El narcisista que presenta la vergüenza-rabiosa, comenzará una campaña de desprestigio en contra de la persona que se atrevió a ponerle límites. Incluso esta campaña de desprestigio podría incluir acusaciones de que la persona “agresora” (la verdadera víctima) es un narcisista o un sociópata. Será un gaslighting a la “rondó”, es decir, el narcisista proyectará todo su vómito o lodo narcisista en contra de la persona a la que le puso límites, pero nunca aceptará su responsabilidad ni hablará de lo que provocó que una persona le impusiera un límite justificado. Si la víctima acusa al narcisista de ser un narcisista, y el verdadero narcisista acusa a la verdadera víctima de narcisismo, se creará el loop narcisista, que confundirá a las demás personas alrededor de la víctima y del perpetrador creando changos voladores voluntarios o involuntarios.


Por lo tanto para detener el carrusel psicopático narcisista se aconseja entonces, como ya se indicó al comienzo de este artículo: no engancharse, no responder, no contratacar y retirarse del narcisista y de su entorno para siempre en los casos en los que se pueda hacer lo anterior.


En muchos casos, las circunstancias no permitirán que alguien se retire del narcisista tan abruptamente, o incluso retirarse por completo, como en el caso de hijos que están al cuidado de uno o de los dos padres. En estos casos se recomienda no confrontarlos, poner límites y acudir con un especialista en narcisismo para poder tratar el tema y aprender a llevar una relación lo más saludable posible con el narcisista. En cualesquiera de los casos, se recomienda siempre solicitar ayuda de un profesional en temas de salud mental para poder hacer una evaluación y tomar los pasos que sean necesarios para proteger tu integridad y parar el abuso provocado por el narcisista.

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