LA RELACIÓN TRANSACCIONAL Y EL COSTO BENEFICIO DEL NARCISISTA.

Actualizado: 29 de nov de 2020

En cualquier relación humana, existen lazos formados por diversas necesidades, deseos y naturalezas. En toda relación humana, existe ciertamente un intercambio, pero no siempre una transacción. Este intercambio puede ser profundo o meramente superficial, pero siempre estará presente en donde exista una relación con otra persona.



Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, apodado Sandro Botticelli (Florencia, 1 de marzo de 14451​-Florencia, 17 de mayo de 1510)


Se entiende como intercambio a la transferencia desinteresada, muchas veces espontanea, generada libremente entre dos personas, ya sea de algo material o intangible. Por otro lado, la transferencia se entiende como un intercambio entre dos personas en el que intervienen condiciones, intereses personales y expectativas ya sean escritas u obviadas.

Lo anterior será sumamente importante para entender qué tipo de relaciones se manifiestan entre las personas narcisistas, o con un narcisista y otra persona que no lo sea, por lo que después de entender la diferencia entre un intercambio y una transferencia en las relaciones humanas, podemos afirmar que en toda relación interpersonal que se presente con un narcisista, ésta será transaccional.


Desde el punto de vista tóxico, las relaciones entre más transaccionales sean, más tóxicas serán, pues estarán supeditadas al intercambio condicional y en las cuales siempre existirán demandas enormes por parte del narcisista hacia la otra persona. Una persona narcisista esperará sobre todo recibir un suplemento, el suplemento narcisista del que ya hemos hablado en el artículo “Una droga llamada Suplemento” en este blog (Zermeno, 2020). Lo anterior es solamente para abrir bocado, pues existirá una lista enorme de reglas no escritas que deberán ser cumplidas por la contraparte del narcisista para poder continuar con cualquier relación.


El narcisista mantendrá siempre un amor transaccional en todas las esferas y etapas de la relación, ya que una de las facetas del narcisista será no poder amar o crear lazos afectivos desinteresada o sin condiciones. Una cosa es tener sanas expectativas de tu pareja, de un amigo, etc., y otra es esperar que se cumplan de antemano una serie de demandas para que el narcisista no se sienta desregulado, traicionado o con derecho a herir a la otra persona por no cumplir con dichas expectativas, que, en la mayoría de las ocasiones, son generadas de manera unilateral. El narcisista siempre se sentirá con el derecho de establecer una relación merecedora, y siempre sentirá que por ser él, debe estar en la posición de recibir, pero no está obligado a dar mediante un gesto equilibrado de reciprocidad. La reciprocidad no está a la altura del narcisista.

Entender que la base de cualquier relación humana no necesariamente es el equilibro, sino la reciprocidad es muy importante. El dar de manera recíproca es una forma de recibir respeto, y mostrar respeto.


Pero hagamos un espacio para un comentario importante respecto a dar y recibir dentro de las relaciones saludables. Dar de más, mucho más de lo que la otra persona puede dar no sería tan malo si no se va a solicitar la recompensa diferencial a cambio, y como esto casi nunca sucede, es importante que se cuide este punto en las relaciones humanas saludables. Dar de más en algunas ocasiones, o dar en demasía, desbordadamente, podría ser abuso hacia la otra persona pues genera tal diferencia entre lo recibido y lo entregado, que por naturaleza la persona que da en demasía, tarde o temprano esperará ser recompensada. Esto puede producir un diferenciador tan grande que puede ser que la persona receptora no pueda estar en posición de retornar todo lo recibido. Por otro lado, dar en demasía puede hablar de una persona con una necesidad desordenada de ser recompensada, tal vez por una falta de apegos saludables en su niñez.

Pero en este artículo estamos hablando de las relaciones entre un narcisista y su víctima, por lo que lo expuesto en el párrafo anterior se refiere sólo a las personas en las que no está presente el Trastorno Narcisista de la Personalidad, y se menciona para dar contexto en el proceso de intercambio desordenado entre personas sin el TNP.


En el caso de los narcisistas, como se menciona en el DSM-5, uno de los rasgos determinantes del trastorno será presentar un patrón de comportamiento de entitlement, es decir de merecedor, mismo patrón que evidenciará que la persona siente que merece un mejor trato, la mejor mesa, la mejor novia, la mejor calificación, atención completa por parte de los demás, validación constante por parte de los demás, simplemente por existir y sin haber dado nada a cambio.

Los narcisistas siempre tendrán en la mente el costo-beneficio de cualquier relación. Es decir, toda relación estará percibida desde el punto de vista del narcisista como una transacción, como algo que le puede aportar algo o hacerle perder algo, como un proceso necesario para escalar u obtener un puesto en la sociedad o en su trabajo, y en el caso de los hijos narcisistas, la relación con sus padres puede ser meramente un proceso en el que espera una herencia, por ejemplo.

En algunas ocasiones el narcisista podrá renunciar a algo, pero esto será solamente de forma superficial, temporal y aparente, pues en el fondo, en la mente de un narcisista estará siempre presente el cálculo emocional, intelectual o monetario de la relación. Por eso las relaciones narcisistas siempre, serán transaccionales.


El narcisista no perderá nunca. Será el equivalente a un caballo cuarto de milla que hará hasta lo imposible por ganar la competencia, aunque sea por una nariz. Por ello, cuando el narcisista se presenta como alguien amable ante otra persona, será porque está calculando cuál sería el costo que, de no hacerlo, tendría que pagar. En un divorcio, en una relación laboral, en las amistades, en las relaciones de familia nuclear o lejana, siempre estará presente la transacción narcisista. El quid pro quo, la conveniencia, el costo-beneficio.


En las relaciones humanas se pierde algo y se gana algo, y unas veces estamos arriba y podemos dar más, y en otras nos tocará recibir más de lo que damos. Es parte de conocer a las personas, pero a diferencia de los narcisistas, las personas saludables se relacionan con otras personas sin la intensión de recibir algo específico a cambio, sin crear expectativas transaccionales, aunque es obvio que tengamos la intensión de crear un intercambio con las demás personas. El motivador no es la transacción sino el intercambio. Si estas relaciones son sanas, buscaremos la reciprocidad como un instinto natural de empatía y respeto hacia la otra persona. El narcisista siempre, desde el comienzo de la relación, estará haciendo la matemática emocional de cualquier relación. Las relaciones para el narcisista son una transacción, en donde se invierte poco y se espera recibir mucho.


Por doloroso que parezca, la pareja del narcisista, por ejemplo, no es vista como una oportunidad para explorar el amor profundo y desinteresado hacia alguien, sino que siempre deberá tener un beneficio adicional, como los hijos (la pareja es vista como una fuente de generar y perpetuar ADN), o de pertenecer a la sociedad o a un círculo de personas. No debemos confundir las expectativas que se generan en las parejas de amar y ser amados, y la utopía que nos generamos todos los seres humanos al buscar el amor en la otra pareja, con la relación de pareja buscada por un narcisista. Estamos hablando del narcisista, como un individuo que específicamente ve a la pareja como un mal necesario al que se tiene que recurrir para unos propósitos inmediatos y específicos. Es por ello por lo que una de las razones por las que los narcisistas acumulan muchísimos divorcios y relaciones fallidas, se debe a que no están dispuestos a dar, sólo a recibir, y ni siquiera a dar lo que reciben, ellos requieren más, mucho más de lo que reciben.


Algunas de las características mostradas en una relación transaccional narcisista son:

· La pareja se centra en sus propios beneficios

· Presenta miopía emocional, es decir, no puede ver las necesidades de su pareja

· Orientado a resultados y sumamente controladores

· Sumamente críticos de su pareja

· Incapaces de pedir perdón o reconocer sus errores

· Manejan un sistema de premios y recompensas dentro de la relación

· La relación y todo lo que le rodea está supeditado a una visión de costo-beneficio


En contraste y a fin de mostrar una relación que no es transaccional se enumeran las siguientes características:


· La pareja trata de complacer en lugar de ser complacido

· La pareja trata al máximo de no mencionar los errores del pasado

· No contabiliza los gastos realizados con la pareja

· No contabiliza los regalos u obsequios realizados a la pareja

· No compite con la pareja

· No cae en el juego de “yo te hice, pero tú me hiciste algo peor”

· No hace sentir a la pareja como una carga

· Equilibra las responsabilidades del hogar

· Resuelven los problemas

· Llegan a acuerdos

· Ofrece apoyo a la pareja cuando lo necesita

· Se sacrifica sin reclamar a la pareja. Existe un sacrificio mutuo de sí mismos.


Lo anterior no significa que, si no existe, la pareja sea narcisista, sino que, a manera de listado se puede contrastar lo que no es una relación transaccional, con la que está basada en una relación de transacciones egoístas. Todas las parejas deberían estar cruzando el camino a la evolución personal y deberían estar orientadas hacia metas que incluyan las características que se mencionan en el párrafo anterior.


Para dar un poco de mayor contexto, podríamos enlistar algunas de las frases favoritas por los narcisistas transaccionales, mismas que estarán siempre impregnadas de uno de las preposiciones preferidas del narcisista: el famoso “pero”.


- La comida está deliciosa, pero te faltó la sal

- Felicidades por tu ascenso, pero pudiste haber pedido más

- Sacaste una excelente calificación, pero no sé si realmente aprendiste lo debido

- Está bien el restaurante que elegiste, pero el servicio fue pésimo

- Está bien esa elección de vestido, pero te queda un poco apretado

- Nuestros hijos están bien alimentados, pero no creo que los estés educando para el éxito


Si descubres que tu pareja, o alguno de tus padres, o cualquier persona con la que estés relacionada utiliza un lenguaje o actitudes pasivo-agresivas, deberás preguntarte seriamente si es una persona simplemente egoísta, o si es en realidad se trata de una persona enfermizamente transaccional. En ese caso, es altamente probable que puedas estar frente a una persona con el Trastorno de la Personalidad Narcisista, es decir un sociópata, un abusivo emocional, un enfermo transaccional, por lo que te recomiendo solicitar ayuda de un experto en el Cluster B de del DSM-5.

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